El Senado aprobó esta noche en general la Ley Bases y el capitulo de delegación de facultades al presidente Javier Milei en una ajustadísima votación 36 a 36 que obligó a la vicepresidenta Victoria Villarruel a emitir el voto de desempate. A las 23.16 el recinto de la cámara alta revivió una escena similar a la que protagonizó Julio Cobos en 2008, cuando se trató la Resolución 125. Solo que en esta oportunidad el pronunciamiento fue para alivio del Poder Ejecutivo, que debió aceptar nuevas modificaciones de último momento al dictamen que ya tenia una serie cambios sobre el giro que venía de la Cámara de Diputados. La votación significó un parcial triunfo parlamentario antes de la medianoche y cuando todavía restan varias horas para el tratamiento en particular y el posterior tratamiento del paquete fiscal.
Después de las 23.30 el Senado se abocaba al tratamiento en particular de los artículos, donde se prevé que se modifiquen las mayorías y minorías según cada tema, aunque el eje lo constituyen las facultades delegadas y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que también sumó una serie de retoques para asegurar los respaldos necesarios.
«No es normal que haya canje de votos», dijo Juliana Di Tullio, del bloque Unidad Ciudadana, en referencia a uno de los escándalos que surcó la sesión. Lo dijo en referencia a la neuquina Lucila Crexell, que aceptó una nominación como embajadora argentina ante la UNESCO. La legisladora negó que fuera a cambio de su voto, pero finalmente no estuvo durante casi toda la sesión y solo se presentó para marcar su voto. Crexell estuvo en el centro de las críticas de distintos oradores, pero no fue la única. En el caso de los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano, los cuestionamientos surgieron del oficialismo porque se negaron a dar quorum y anticiparon su rechazo. Poco después de las 21 aparecieron en el recinto pero finalmente votaron EN CONTRA.