Viernes
16 de Octubre de 2026
25 de agosto de 2026
En el marco del Día del Peluquero, Estación Urbana dialogó con Polo David, un reconocido peluquero de Río Tercero, quien repasó sus comienzos, la evolución de la profesión y lo que significa para él un oficio que forma parte de su vida desde hace más de tres décadas. Polo contó que llegó a la peluquería casi de casualidad. En 1994, mientras estaba de vacaciones, comenzó a ayudar a un amigo peluquero y, sin imaginarlo, encontró allí su vocación. “Empecé sin querer, ayudando a un amigo que era peluquero”, recordó. Sus primeros pasos estuvieron marcados por el aprendizaje constante y, sobre todo, por observar a otros profesionales. Incluso recordó sus comienzos con los reflejos y las primeras dificultades para manejar las herramientas del oficio. Con el tiempo, fue perfeccionándose y aprendiendo diferentes técnicas de corte. Para Polo, ser peluquero no significa solamente aprender una técnica. También implica tener la capacidad de crear y adaptarse a las modas y a los estilos de cada época. En ese sentido, destacó el enorme cambio que experimentó la profesión desde los años 90 hasta la actualidad. “Antes era todo más estructurado”, explicó, recordando los cortes definidos y los elaborados peinados para fiestas. Hoy, en cambio, predominan estilos más naturales y prácticos. Pero si hay algo que no cambió es la relación entre el peluquero y sus clientes. Para Polo, una de las partes más importantes y difíciles del trabajo es entender qué quiere realmente la persona que se sienta en la silla. Además, la peluquería continúa siendo un espacio de confianza y conversación. A lo largo de los años, Polo escuchó innumerables historias de vida de sus clientes. “Entre la conversación viene que me cuenten todo”, contó entre risas, reconociendo que muchas veces el peluquero termina siendo también una especie de confidente. Después de tantos años, Polo lo resume de una manera sencilla: “Es mi vida”. Desde aquel comienzo en 1994 hasta hoy, las tijeras, los cortes, los colores y, sobre todo, las historias de sus clientes se convirtieron en parte fundamental de su camino. En el Día del Peluquero, la charla con Polo David permitió conocer el detrás de escena de un oficio que combina técnica, creatividad, confianza y, muchas veces, una buena dosis de escucha.
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