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25 de noviembre de 2025
Cáliz histórico de Schoenstatt visita Río Tercero durante misa en Lourdes
La señora Mirta Bressan, junto a Pochola Sandrone, referentes del Movimiento Apostólico de Schoenstatt —presente en Río Tercero y en toda la región— invitan a todas las misioneras y al público en general a participar de un acontecimiento muy especial.
Mañana, martes, a las 20 horas en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, tendrá lugar la misa en la que se presentará el cáliz que el padre fundador José Kentenich entregó al papa Pablo VI en 1965.
Este cáliz histórico está recorriendo distintas comunidades y llega ahora desde Río Cuarto.
Durante la celebración se contará la historia del cáliz y, tras la homilía, se realizará el rito de renovación de las promesas de las misioneras de Schoenstatt.
La invitación es abierta a todas las misioneras de Río Tercero y la región, y también a cualquier persona que desee acompañar este momento tan significativo.
Se solicita concurrir con la imagen de la Virgen de Schoenstatt.
Nunca es tarde para aprender. Esa frase cobra un profundo significado en la historia de Julia Santos Ludueña, una mujer de 90 años que decidió cumplir el sueño de aprender a leer y escribir con la ayuda del maestro jubilado Guillermo Suaya.
Luego de una extensa trayectoria en la docencia y de trabajar durante 23 años con comunidades originarias wichí, Suaya se había alejado de las aulas. Sin embargo, una vecina le pidió ayuda para alcanzar un objetivo que había quedado pendiente durante toda su vida: aprender a leer, escribir y fortalecer sus conocimientos de lectoescritura y números.
Desde el año pasado, ambos comparten clases personalizadas en las que el docente adapta la enseñanza al ritmo de Julia. Suaya explicó que el aprendizaje de un adulto mayor es muy diferente al de un niño y que el avance se construye con paciencia y respeto por los tiempos de cada persona.
Julia contó que siempre quiso estudiar, pero las circunstancias de la vida no se lo permitieron. Ahora, con 90 años, decidió darse esa oportunidad y destacó que disfruta cada encuentro, realiza las tareas que le deja su maestro y celebra cada nuevo logro.
El docente señaló que el progreso de Julia es notable y que su historia ha despertado el interés de distintos medios de comunicación. Para ambos, esta experiencia demuestra que el deseo de aprender no tiene edad y que la educación siempre puede abrir nuevas puertas.
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